¿Cómo transformar residuos agroindustriales en una oportunidad ambiental real? Esa es la pregunta que busca responder AlgaLife Biotech, startup chilena que acaba de ser seleccionada como semi-finalista del BBSEA Eco-Innovation Challenge, una iniciativa internacional orientada a enfrentar la contaminación del Mar Negro mediante soluciones científicas aplicadas.
La convocatoria, que reunió 186 postulaciones de 40 países, seleccionó solo 25 proyectos a nivel global. Entre ellos, el desarrollo presentado por AlgaLife destaca por su enfoque en biotecnología de microalgas extremófilas, organismos capaces de prosperar en condiciones adversas y transformar residuos líquidos altamente contaminantes en insumos de valor.
El proyecto —denominado Antarctic Extremophile Platform— propone utilizar microalgas psicrófilas antárticas para tratar efluentes ácidos provenientes de la industria vitivinícola, un problema ambiental recurrente en regiones donde los nutrientes de origen agroindustrial terminan llegando a ríos y mares a través de las cuencas hidrográficas.
“Llevamos más de diez años estudiando el potencial de estas microalgas. No solo sobreviven en ambientes extremos, sino que son altamente eficientes utilizando residuos ricos en nutrientes como fuente de crecimiento”, explica Claudio Rivas, CSO de AlgaLife Biotech. “Eso nos permite biorremediar estos residuos y, al mismo tiempo, generar biomasa con valor agrícola”.
La lógica detrás del proyecto es la economía circular. Las microalgas absorben carbono, nitrógeno, fósforo y potasio presentes en los residuos líquidos, descontaminándolos. La biomasa resultante se transforma luego en bioestimulantes para la agricultura, reduciendo el uso de fertilizantes sintéticos y su alta huella de carbono.
El desafío BBSEA Eco-Innovation Challenge forma parte del proyecto regional Blueing the Black Sea (BBSEA), el cual es financiado por el Global Environment Facility (GEF), implementado por el Banco Mundial y ejecutado por UNOPS
busca además articular consorcios internacionales entre startups, industria y academia. En este contexto, AlgaLife postuló con foco en la industria vitivinícola de Moldavia, país con más de cinco mil años de tradición en la producción de vino y destilados.
“La situación que enfrenta el Mar Negro es muy similar a lo que ocurre en varias zonas de Latinoamérica”, señala Rivas. “Los nutrientes provenientes de la agroindustria terminan acumulándose en sistemas cerrados, generando problemas ambientales severos. Nuestra propuesta apunta a resolver eso desde la biotecnología”.

Como parte de esta etapa, la startup participará en instancias presenciales de vinculación internacional en Turquía durante marzo. Si avanza a la fase final, el proceso contempla la generación de alianzas con actores industriales y la posibilidad de escalar el proyecto a pilotajes en condiciones reales, abriendo además oportunidades de financiamiento internacional.
Para AlgaLife Biotech, la selección como semifinalista no solo valida su desarrollo tecnológico, sino que también abre una ventana concreta para llevar una innovación nacida en laboratorio hacia aplicaciones ambientales de impacto global.